Según la Organización Mundial de la Salud las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo. Los factores de riesgo asociados a esta dolencia son el consumo de alcohol y tabaco, la inactividad física y la mala alimentación.

Desgraciadamente las enfermedades cardiovasculares no afectan sólo a la población adulta. Los malos hábitos alimenticios y el sedentarismo creciente han provocado que el 30% de la población infantil sufra sobrepeso. Esta alta tasa de obesidad infantil provoca también el aumento de los casos de hipertensión. Los estudios señalan que más del 3% de los escolares entre 6 y 16 años tienen una presión arterial elevada.

Estudios recientes demuestran que los buenos hábitos en la infancia pueden mejorar la salud cardiovascular en la edad adulta. O lo que es lo mismo, la hipertensión temprana puede suponer riesgos para la salud futura.

Hábitos saludables desde la infancia

Educar en rutinas saludables es la mejor forma de prevenir enfermedades del corazón en niños y adolescentes. Los padres tenemos un papel clave a la hora de inculcar buenos hábitos en nuestros hijos. Lo mejor es seguir las recomendaciones de los expertos:

-Ofrecer una alimentación saludable: Fomentar el consumo de frutas y verduras es clave a la hora de construir unos buenos hábitos alimenticios desde la infancia. Además de insistir en la importancia del desayuno, realizar las comidas en familia y, por supuesto, limitar el consumo de azúcar y alimentos ultraprocesados.
-Fomentar el ejercicio físico: La Organización Mundial de la Salud aconseja que los niños de 5 a 17 años realicen, como mínimo, 60 minutos de ejercicio físico al día.
-Limitar las horas de televisión, ordenador y juegos electrónicos a un máximo de dos horas al día.