Llegaron los meses de agosto y septiembre y, de forma inevitable, el regreso a clases para millones de niños. En el caso de México, la situación presenta un formato híbrido o mixto, donde los niños y jóvenes de educación básica toman sus clases desde casa y de forma presencial, algo que no sucedía desde el ciclo escolar 2019-20, en muchos de los casos.

Ante este panorama, algo que se ha visto afectado son los ciclos naturales de sueño, principalmente, el de los niños y jóvenes que habían perdido la costumbre de llevar a cabo el proceso natural de dormir temprano, despertar por la mañana y acudir a la escuela.

Sumado al sinfín de preocupaciones que pueden existir en torno a la pandemia de COVID-19, los estudiantes necesitan volver a una rutina de sueño óptima. A esta necesidad, también se ciñen los padres de familia que deberán encontrar los mejores hábitos al dormir.

El regreso a clases afecta el sueño de todos

Con el regreso a clases presenciales, la pérdida de sueño parcial, o en algunos casos severa y total, se ha vuelto un factor de preocupación para padres e hijos.

Una de las premisas que ha marcado las últimas semanas, en varios casos, ha sido el debate de si es debido o no enviarlos a clase presencial en la escuela. Esto ha derivado en suposiciones que señalan como “desconsiderados” a los padres. Pero, de igual forma, también se juzga si se quedan en casa como algo que afecta su aprendizaje.

Ante este panorama, la salud de los niños más pequeños y que menos dominan las facetas del sueño es lo que puede preocupar más. La coach de sueño infantil y fundadora de Zzleep My Baby, Liliana Amaro, precisa a las familias que el dormir bien y tener noches de sueño completas es una forma de cuidar indirectamente de la salud de los niños, ya que durmiendo bien pueden regenerar, fortalecer y recuperar energía, inmunidad y salud.

Consejos para mejorar los hábitos de sueño

Lo primero que se debe hacer para mejorar los hábitos de sueño, más allá de las decisiones de regreso a clases que se tomen para los hijos, es tener reglas que puedan funcionar bien para toda la familia y soporten los momentos de descanso de todos, en especial, de los más pequeños. Ante esto, la misma Liliana Amaro aconseja:

Establecer una comunicación muy abierta con los pequeños y explicarles de manera simple el por qué hemos decidido que asistan o no a la escuela.
Mantener nuestras razones firmes y con fundamento es decir llevar nuestra vida diaria con las mismas bases y no flaquear en “vacaciones” o lugares concurridos cuando lo creemos conveniente.
Mantener una rutina saludable que incluya interacción social con niños de la edad similar a la de nuestros hijos.
Establecer dentro de la rutina horarios de descanso y de ir a la cama.
Conocer la necesidad de horas de sueño de nuestros pequeños.
Alimentación balanceada para equilibrar y fortalecer su sistema inmunológico.
De ser necesario ir más allá en la mejora de los hábitos de sueño, se puede consultar un experto.