La amigdalitis en niños es un problema de salud frecuente, sobre todo durante los primeros años de vida. Está causada por la infección de varios tipos de gérmenes, aunque rara vez deriva en alguna complicación.

Por lo general, los síntomas se resuelven en poco tiempo sin necesidad de un tratamiento. Pese a esto, hay quienes buscan remedios para controlarlos y acelerar su alivio. ¿Cómo se puede combatir?

La amigdalitis en niños

Se habla de amigdalitis cuando hay una inflamación de una o de las dos amígdalas palatinas. Estas últimas son unas pequeñas masas de tejido en forma oval, con mucha carnosidad, que están ubicadas en ambos lados de la garganta, justo en la parte posterior.

En el interior de estos bultos hay células productoras de anticuerpos, cuya función es servir como primera línea de defensa ante los agentes infecciosos. Sin embargo, debido a la presencia de virus o bacterias, tienden a inflamarse y generar molestia.

Los síntomas más habituales de la amigdalitis en niños son los siguientes:

Dolor de garganta persistente.
Fiebre.
Mal aliento que no se disipa con el lavado habitual de dientes.
Inflamación de los ganglios linfáticos del cuello.
Dificultad para tragar.

Ante la presencia de esas manifestaciones se debe consultar al pediatra. Una vez se realice el diagnóstico de amigdalitis, el profesional orientará hacia las mejores opciones terapéuticas según el caso.

Tratamientos caseros para la amigdalitis en niños

La amigdalitis en niños, una vez diagnosticada en la consulta pediátrica, se puede tratar en casa. Con algunos cuidados básicos es posible mejorar la sintomatología hasta que la enfermedad remita. En general, cuando su origen es viral, la remisión ocurre a los 7 días.

Hidratación

Un óptimo consumo de agua y líquidos saludables puede resultar útil para tratar la amigdalitis en niños. Si bien no curará la enfermedad, sí mejorará síntomas como la irritación y sequedad de la garganta.