El secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, transmitió hoy el deseo del gobierno federal de tener un “diálogo constructivo” con Estados Unidos, pero insistió en que no contribuirán al financiamiento del muro.

“Lo que hemos transmitido a los cancilleres de muchos países amigos que están aquí en el G20 es que México y Estados Unidos están trabajando. Hay un acuerdo entre los dos presidentes de tener un diálogo constructivo”, declaró a Dpa y un pequeño grupo de medios con motivo de su participación en la conferencia de Exteriores del G20 en Bonn, en el oeste de Alemania.

Dentro de este intercambio y “diálogo continuo”, Videgaray se reunirá la próxima semana en México con su homólogo, Rex Tillerson, y con el secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, con el objetivo de “seguir trabajando”.

Sin embargo, de cara a esta reunión, Videgaray reconoció que la temática, la “complejidad” de la relación entre Estados Unidos y México hace “poco probable” que en unas cuantas semanas se puedan resolver y acordar todos los temas. Lo importante es que nos estamos reuniendo con gran frecuencia”, dijo.

“Tenemos diferencias notorias públicas que aún no hemos resuelto. Hay posiciones en las que México naturalmente no está dispuesto a ceder ni un milímetro y así debe ser. En otros temas estamos abiertos a construir en el diálogo”, indicó.

Entre las cuestiones en las que el gobierno mexicano no está dispuesto a ceder se encuentra la idea de que México contribuya de alguna manera a una barrera física en la frontera, señaló el jefe de la diplomacia mexicana. “Algo que es absolutamente inaceptable”, dijo.

Asimismo, lucharán para que no se vulneren los derechos humanos de los mexicanos en Estados Unidos y se acepten las remesas que fluyen todos los días desde ese país hasta México.

“La construcción del muro es un gesto no amistoso entre dos naciones que son amigas. Es algo que además nosotros observamos como una idea inadecuada”, afirmó.

“Muy difícilmente la construcción de un muro habrá de contribuir a resolver la problemática común entre México y Estados Unidos. Pero también reconocemos que la protección de las fronteras es un derecho soberano de cada país y es algo que no nos compete a nosotros”, declaró. “Nuestra postura siempre será que México es un país que quiere construir puentes, no muros”, agregó.

Las relaciones entre México y Estados Unidos atraviesan sus horas más bajas desde que Donald Trump asumiera el cargo de presidente del país vecino en enero. A pesar de las dificultades, Videgaray insistió en que se trata de llegar a acuerdos que sean “beneficiosos” para ambas partes. “Se trata de construir una relación que sea ganar-ganar, no necesariamente que responda a los intereses de una sola parte”, comentó.

Respecto a si el gobierno mexicano cuenta ya con planes para hacer frente a un posible incremento de deportados por parte de Estados Unidos, Videgaray recordó que México recibe todos los días desde hace muchos años una cantidad importante de deportados, una cifra que con Barack Obama, el antiguo presidente estadunidense, llegó hasta casi los tres millones.

“Hasta ahora no hemos visto un incremento de los repatriados a México y seguiremos trabajando de la misma forma”, declaró.

El tema de las tensiones entre los dos países sobrevoló la conferencia de dos días de Exteriores del G20 en la ciudad a orillas del Rin. “En todos los encuentros bilaterales que hemos tenido ha sido tema de conversación”, informó Videgaray, que se reunió, entre otros, con el ministro de Exteriores español, Alfonso Dastis.

“Es de un gran interés el estado de las relaciones entre Estados Unido y México. Creo que en primer lugar porque sientan un precedente acerca de cómo interactúa el nuevo gobierno de Estados Unidos con el resto del mundo y también por el impacto que puedan tener, por ejemplo, las reglas del comercio de Norteamérica en el resto del mundo y en las empresas que han invertido en México”, agregó.