La detención de ‘El Marro’ es un golpe importante para una organización que obtenía millonarias ganancias derivadas del robo a combustible en Guanajuato, el próspero estado del centronorte de México que se ha convertido en uno de los más violentos del país, en buena medida por la violencia desatada por el líder del Cártel Santa Rosa de Lima en su disputa con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

El último reporte de Petróleos Mexicanos (Pemex) estimó que de las 12.581 tomas clandestinas que identificaron en todo el territorio nacional en 2018, al menos 1.547 se encontraban en Guanajuato.

A la par del robo de combustible en la entidad, los asesinatos se dispararon. En 2015, Guanajuato registró 863 asesinatos, y cuatro años después, triplicó el número absoluto de homicidios dolosos, con 2.775 expedientes abiertos por este delito. La tasa de asesinatos por cada 100.000 habitantes pasó de 14,55 a 44,95 en este período.

Víctor Sánchez Valdés, investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), explicó a RT que con las multimillonarias ganancias derivadas del robo de combustible, ‘El Marro’ compró el apoyo de autoridades locales, financió campañas políticas e incluso construyó una base social —con la entrega de apoyos en las comunidades rurales de Guanajuato— que lo auxilió cuando las autoridades federales estuvieron cerca de capturarlo.