La trata de personas es un flagelo siendo uno de los crímenes más rentables y de los más despreciables pues se trafica con seres humanos; en su mayoría niñas, niños y mujeres; uno de los crímenes menos combatidos, menos publicitados y menos conocidos, expone Olivia Lemus Martínez, Presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, en el marco del Día mundial contra la trata de personas -30 de junio-:

“Muchos hablan de la trata, detrás de sus escritorios e innumerables conferencias, pero que difícil y peligroso resulta andar en el campo trabajando la labor de la prevención; del convencimiento para denunciar, de la ardua tarea de coadyuvar multidisciplinariamente con las victimas directas, escuchar los relatos, sentados en un rincón, no perdiendo detalle de cada historia”.

Sustenta que para armar un caso, de estar atenta a los rostros, a los sentimientos para ir después a pelear su lucha, y luego entonces saber si de verdad podemos constituir una esperanza, un rayo de fe entre tanta penumbra:

“No menosprecio jamás el trabajo de nadie en este sentido; pero es muy distinto ser académico del tema y saber la ley de principio a fin, a estar frente a frente con las víctimas de trata de personas, son cientos, miles es más, y aparecen ajenas ante nuestros ojos y nuestras mentes ocupadas tratando de ocupar espacios, en donde inclusive hay recursos pero donde indudablemente falta voluntad para terminar con las vías de corrupción que no nos permiten salvar mas vidas, más niñas, más niños, más mujeres”.
Agrega que los efectos de la trata de personas abarca más que la explotación sexual, un fenómeno que se legitima ante nuestras miradas ajenas y perdidas. El cambio y el combate, como en todos los demás delitos debe de venir de la sociedad.