Es muy grave el hecho de que la situación de la movilidad social en México se resuma de la siguiente manera “quienes nacen pobres se quedan pobres y quienes nacen ricos se quedan ricos”, ya que con el ritmo de crecimiento de la economía de las dos décadas recientes, el ingreso promedio de la población tardará 70 años o más en duplicarse, con la actual política económica federal.

Rafael Rodríguez Segura, promotor de la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (Cioac) en Tamaulipas, destacó que siete de cada 10 personas que nacen pobres morirán pobres, entre los miembros de familias que están en la parte superior del ingreso la historia es la opuesta, nueve de cada 10 mexicanos que nacen en familias que se ubican en la parte más alta del ingreso nunca caerán al nivel intermedio y, de entre ellos, ocho nunca se ubicarán en un rango menor al que tenían sus familias cuando nacieron.

El líder, preciso que así lo revela un estudio del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), denominado “El México del 2018. Movilidad social para el bienestar”, donde se destaca que, la posición social se transmite de padres a hijos con una frecuencia importante entre quienes se encuentran tanto en la base como en la parte más alta de la pirámide socioeconómica.

Rodríguez Segura, destaco que, México es una sociedad donde las condiciones de origen determinan las opciones de logro de las personas, al lograr que sea un hecho la movilidad social –que las personas tengan más ingreso y oportunidades de educación, salud, empleo y pensión que sus padres– el país se está convirtiendo en una sociedad de mexicanos de primera, segunda, tercera y cuarta clases, desgraciadamente, lo cual es una verdadera injusticia social.

Agrego, que esos mexicanos con diferentes grados de bienestar y acceso a oportunidades se están cruzando todo el tiempo, la gente atrapada en la movilidad sabe a qué no puede acceder y eso crea problemas, le pega al tejido social y se manifiesta en problemas de cohesión social, en la actualidad, 53 millones de personas (43 por ciento de la población), viven en pobreza, cifra calificada “muy elevada”