La ciudad de Nueva York avanza hacia una primera fase de reapertura que se producirá “la primera o la segunda semana de junio” dependiendo de si se mantiene de manera sostenida por debajo de ciertos “umbrales” en sus indicadores de coronavirus COVID-19, por lo que las autoridades llamaron a la cautela ante la llegada del buen clima.

El alcalde Bill de Blasio, en su actualización diaria, explicó que la gran urbe en el epicentro de la crisis de COVID-19 deberá mantenerse “entre 10 y 14 días” -el tiempo estimado de incubación- por debajo de las 200 nuevas hospitalizaciones diarias, los 375 pacientes ingresados en la UCI y en una proporción inferior al 15 por ciento de casos positivos sobre el total de residentes testados.

“Estar por debajo de esos umbrales de manera sostenida nos dejará claro que estamos listos para más progreso”, afirmó el alcalde, que reveló que la ciudad cumple dos requisitos, con 76 nuevos ingresos y una proporción de positivos del 11 por ciento, pero aún tiene demasiadas personas en cuidados intensivos, 451, aunque señaló que hace diez días eran 100 más.

La fase 1 de la reapertura, que ya ha abordado casi todo el estado y permite operar a negocios de construcción y manufactura, llegará a la Gran Manzana y a sus alrededores en “la primera o la segunda semana de junio, a menos que la gente sea indisciplinada, pierda la cuenta de los estándares y haya un resurgimiento que nos ralentice”, agregó.

Buen clima y playas
Ante la llegada del buen clima y el inicio “no oficial del verano” el próximo lunes, festivo de Memorial Day en Estados Unidos, De Blasio pidió “no bajar la guardia” pero consideró “inevitable que haya un crecimiento (en los casos e indicadores de coronavirus) a medida que la gente sale más”, si bien expresó su confianza en que se mantendrá “por debajo de los umbrales”.

“Nuestro trabajo es (…) incluso si hay un incremento, mantenerlo muy limitado para que esté por debajo de los umbrales y entonces pasar de la fase uno a la dos, etcétera. Si no podemos estar bajo los umbrales, tenemos un problema”, indicó.

La playas de la ciudad de Nueva York permanecerán cerradas a los bañistas pero se permitirá “caminar y sentarse” manteniendo la distancia social, para lo que se ha incrementado la vigilancia policial, pero si no se cumplen las indicaciones de las autoridades podrían “instalarse vallas” para impedir el acceso a las mismas.

Por toda la ciudad habrá vehículos policiales que emitirán mensajes por altavoz para recordar esas normas, así como “embajadores” que se ocuparán de ello en persona, y se repartirán cobertores faciales como en los últimos días, en los que se han distribuido casi siete millones, explicó el alcalde.

A la vez que se abren más calles para los peatones, sobre todo las cercanas a los parques, la ciudad ha tomado iniciativas como dibujar círculos en el césped para evitar que la gente se aproxime o colocar carteles junto a bares y restaurantes para recordar que la comida se puede llevar pero hay que evitar congregaciones, algo que vigilarán las autoridades.