Según publicó el diario británico The Independent, una mujer no vio otra opción que arrojar a su bebé desde una de las ventanas del edificio en llamas, con la esperanza de que alguien pueda recibirlo y salvarlo.

Samira Lamrani, una testigo de lo ocurrido, asegura que la mujer “Estaba a punto de arrojar a su bebé y pedía que alguien pudiera agarrarlo”. La agobiante petición fue entendida por un transeúnte que  “corrió y logró atraparlo”, según la misma Lamrani.

“Los gritos de la gente eran desesperantes, sobre todo de los chicos. Honestamente fue como una película de terror. La mirada en sus caras era de muerte”. aseguró.

Otros de los 500 vecinos que vivían en la torre gritaban desesperados y aporreaban las ventanas. Otros encendían y apagaban las linternas de sus móviles para poder llamar la atención de los servicios de emergencia. E incluso hubo una familia que fabricó una cuerda con sábanas para poder descender al suelo.

Las autoridades británicas han confirmado la muerte de 12 personas en la tragedia, pero se espera que el número aumente cuando los bomberos terminen de registrar las viviendas vacías.