El momento más esperado del carnaval de Río de Janeiro, el desfile de las escuelas de samba, trae a la pasarela este domingo y el lunes su tradicional exceso de plumas y purpurina, pero también una alta dosis de crítica social y política.

Es el primer carnaval desde que el ultraderechista Jair Bolsonaro fue electo presidente, impulsado por una onda conservadora y grupos evangélicos neopentecostales que no suelen comulgar con los excesos carnales de esta fiesta popular.

En total, 14 escuelas de samba del “grupo especial” -la élite del carnaval carioca- desfilarán por la Avenida Marqués de Sapucaí, popularmente conocida como el Sambódromo, contando una historia a través de la música, la danza y sus disfraces elaborados.

Y están dispuestas a recorrer los 700 metros de la pasarela aunque se cumplan las previsiones de tormentas en este verano tropical. Los desfiles empiezan a las 21:15 h local y duran hasta altas horas de la madrugada (el último debe terminar, si no hay contratiempos, a las… ¡4:18 h!), bajo el aliento y los aplausos de más de 70 mil cariocas y turistas brasileños y extranjeros, en una de las fiestas más populares del planeta.