En Estados Unidos se ha desencadenado una ola de despidos luego de que las empresas comenzaran a cerrar sus negocios y a despedir empleados como parte de los esfuerzos para mitigar la propagación del coronavirus, llegando a una cifra record de 3.28 millones de personas que solicitan los beneficios por desempleo a la administración de Trump.

Las solicitudes iniciales de desempleo en la semana que terminó el 21 de marzo aumentaron de 282 mil en la semana anterior y más del cuádruple del récord anterior de 695 mil registrado en 1982, según lo publicado por el Departamento de Trabajo este jueves.

Las solicitudes de ayuda por desempleo son, generalmente, un reflejo del ritmo de despidos en el país y denotan el daño que el brote de la enfermedad está causando en la economía del país del norte.

Especialistas como Enrique Huerta de En los Tiempos de la Radio, han estimado que esta cifra pueda llegar hasta los 4 millones de desempleados a medida que la economía estadounidense se hunda en una recesión. Los ingresos se han derrumbado en restaurantes, hoteles, cines, gimnasios y aerolíneas.

La mayoría de estos empleadores enfrentan pagos de préstamos y otros costos fijos, por lo que están recortando empleos para ahorrar dinero.