Corea del Sur invitó al Norte a una ceremonia para conmemorar el aniversario de la primera cumbre que celebraron sus actuales líderes el año pasado, aunque no ha recibido respuesta en un momento marcado por las dudas en torno al diálogo con Pyongyang.

Seúl invitó hoy oficialmente a funcionarios norcoreanos a participar en el evento, que se celebrará en la frontera -donde tuvo lugar la cumbre el año pasado- y contará con la participación de artistas musicales surcoreanos, chinos, japoneses y estadunidenses, según informó el Ministerio de Unificación surcoreano.

El encuentro, que supuso la primera cumbre intercoreana en 11 años, resultó clave para el proceso de acercamiento entre Pyongyang y la comunidad internacional y en el diálogo sobre desnuclearización entre el régimen y Estados Unidos.

A esta cumbre le siguieron otras dos entre Moon y Kim en mayo y septiembre en Panmunjom y Pyongyang, respectivamente.

No obstante, el fracaso de la reciente cumbre de Hanoi entre Kim y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha contribuido a enfriar a su vez los lazos intercoreanos, con Pyongyang tratando de presionar a Seúl para que interceda ante Washington.

Tras la falta de acuerdo en Hanoi, el régimen quiere que el Gobierno Trump rebaje sus exigencias de cara a poder negociar un desarme gradual que ayude a relajar cuanto antes las sanciones que pesan sobre el país y que estrangulan cada vez más su economía.

El Ministerio de Unificación sureño transmitió hoy su invitación a través de la oficina de enlace que ambas Coreas comparten desde septiembre en la ciudad norcoreana fronteriza de Kaesong.

Desde la cumbre de Hanoi, a final de febrero, la tibieza de Pyongyang ha quedado muy patente en esta oficina precisamente.

Los altos funcionarios norcoreanos no han acudido a ninguna de las reuniones semanales de los viernes desde que se celebró la cumbre y Pyongyang llegó a retirar a todo su personal de la oficina antes de restituirlo progresivamente.