Con un fugaz momento de unión, Estados Unidos, desgarrado por desacuerdos políticos, conmemoró ayer el 20 aniversario de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, en el que murieron dos mil 996 personas.

En actos llenos de solemnidad, realizados paralelamente en Nueva York, Washington DC y Shanksville (Pensilvania), los estadounidenses pasaron lista a los nombres de los muertos en cada uno de los sitios donde ocurrieron los ataques mediante cuatro aviones de pasajeros secuestrados por extremistas islámicos de al-Qaeda, encabezado por Osama bin Laden.

El presidente Joe Biden estuvo presente en las tres ceremonias, en las que hubo presencia también de los expresidentes Bill Clinton y Barack Obama, en Nueva York, y George W. Bush en Pensilvania.

Las polémicas en torno a las medidas contra la pandemia, los programas de recuperación económica o las propuestas en torno a una reforma de migración fueron momentáneamente olvidadas. El momento de unidad, sin embargo, pasó casi de inmediato.
Donald Trump se hizo presente con un comunicado crítico de la forma en que se realizó el retiro de tropas estadounidenses de Afganistán.

Mencionó a la administración de Biden como inepta e incompetente.

La ceremonia de conmemoración más larga y emocional fue en Nueva York, en la zona que ocuparon las Torres Gemelas, a las 08:46 de la mañana se guardó un primer minuto de silencio por las mas de dos mil personas —incluso agentes de policía, bomberos e inmigrantes indocumentados— que fallecieron ahí.

Ese primer minuto ocurrió a la hora en que el primer avión embistió la torre norte del WTC; luego, otro en el mismo momento en el que 20 años atrás el segundo aparato fue lanzado contra la otra torre y, finalmente, cuando las dos estructuras colapsaron.

El expresidente George W.Bush, al frente del Estado en el momento de los atentados, intervino en Pensilvania, en el acto en recuerdo de las víctimas del vuelo United 93, aquel “excepcional grupo” que logró impedir un cuarto ataque.

El expresidente se refirió a los extremistas de dentro y fuera del país que comparten no sólo su “desdén por el pluralismo” y su “indiferencia por la vida humana”, sino también, recalcó, su “determinación por profanar los símbolos del país”.