Antes de convertirse en Ant-Man, uno de los superhéroes del Universo Cinematográfico Marvel (UCM), Paul Rudd tuvo algunos destellos de popularidad gracias a la serie Friends, en la que fue un personaje recurrente, así como a los distintos proyectos que realizó junto a Judd Apatow, uno de los directores y productores que en años recientes redefinió la comedia estadunidense al imprimirle un toque soez y provocador con cintas como Virgen a los 40, Bienvenido a los 40 o Ligeramente embarazada, de las que fue parte.

La fama llegó un poco tarde a su vida. Con 50 años recién cumplidos, el actor vio despuntar su carrera de forma inimaginable a los 46 años, justo cuando fue elegido para interpretar a Ant-Man en la cinta homónima del sello Marvel.

“Siempre tuve muy claro que quería ser actor y que quería trabajar en todos esos proyectos que me interesaran. Así lo hice durante varios años y me siento agradecido por ello, sin embargo, mi carrera ha tomado giros que no eran predecibles. Todo me ha tomado por sorpresa. Antes de Ant-Man estuve haciendo mucha comedia, fui parte de varios proyectos importantes, muchos de ellos junto a Judd Apatow, pero nunca imaginé ser parte del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM). Es muy gratificante ser parte de toda esta locura, trabajar en proyectos que son muy divertidos y hacerlo junto a gente que admiro”, expresó Rudd en entrevista exclusiva, vía telefónica, desde Nueva York.

Nacido el 6 de abril de 1969, Paul estudió Teatro y es egresado de la American Academy of Dramatic Arts-West de Los Ángeles, sin embargo, antes de comenzar una carrera como actor, trabajó en bares como DJ y apareció en 1991 como modelo del comercial de Súper Nintendo.

Aunque poco a poco su nombre comenzó a figurar en Hollywood, no dejaba de ser el “actor guapo” que solía trabajar en casi todas las cintas de Apatow, así como en proyectos de mediano alcance mediático. El 2015, año en que se estrenó Ant-Man, fue un hito en su carrera, gracias a la recaudación en taquilla: 519.3 millones de dólares de los 130 que costó su producción, y ese mismo año recibió una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.

“No podría decirte si es que ya tengo una madurez como actor. Me siento feliz de todas las cosas o los proyectos en los que he estado y, últimamente, la gente me ubica más, pero he pisado infinidad de sets antes de tener fama. He trabajado con varios directores, productores, actores y equipos de producción desde principios de los 90 y, evidentemente, he aprendido mucho, he dado muchos pasos en la industria, pero todo lo que he vivido en los últimos años me ha tomado por sorpresa”, ahondó.

El también guionista y productor, quien da vida a uno de los personajes claves de Avengers: Endgame —cinta que hasta hoy está a 43 millones de dólares de superar la taquilla de Avatar y así colocarse como la película más taquillera de todos los tiempos— ahora es imagen de la campaña global de Pepsi junto a su coprotagonista en Ant-Man, Michael Peña, a quien hace poco vimos como el agente estadunidense Enrique Kiki Camareana en Narcos.

“Tengo que confesar que yo era fan de Michael Peña muchísimo antes de que lo conociera y nos tocara trabajar juntos en Ant-Man. Cuando nos conocimos por primera vez hicimos click inmediatamente y siempre me ha hecho reír con su humor. Siempre lo he considerado como un gran actor, y es de esas personas con las que siempre quieres trabajar.

“Ahora Michael y yo interpretamos a dos tontos que están a punto de ir al espacio, pero se dan cuenta de que no llevan Pepsis. Hacen todo lo posible por conseguir unas y al final todo se sale de control, pero obtienen lo que quieren, aunque saben que los van a correr del trabajo. La verdad fue muy divertido ser parte de la campaña y del comercial”, narró Rudd.

El comercial que lleva por nombre No Can Left Behind fue dirigido por Taika Waititi, quien, entre otros proyectos, dirigió Thor: Ragnarok, que pertenece al UCM y dirigirá la adaptación de Akira, obra de Katsuhiro Ôtomo.

“Es la primera vez que trabajo con Taika y su trabajo siempre se me ha hecho muy admirable. Fue curioso porque aunque el proyecto no tiene nada que ver con Marvel, sentimos que estábamos haciendo una pequeña película de Marvel pero ahora para un comercial.

“Imagínate, Michael y yo estábamos supuestamente filmando en una nave espacial, usando trajes especiales y emulando un viaje alucinante. Fue algo muy natural, como si siguiéramos trabajando en una historia de superhéroes”, concluyó.