‘No es oro todo lo que reluce’ o ‘Nadie es profeta en su tierra’ serían dos buenas frases hechas para explicar lo que ha sucedido con los medios holandeses después de la visita de Guillermo Alejandro y Máxima, acompañados por sus tres hijas, a Sevilla. Para los españoles fue un hito y motivo de orgullo que los reyes de Holanda se dejaran caer por Andalucía para conmemorar los 20 años desde que se conocieron en la Feria de Abril; sin embargo, los periodistas del país no lo han vivido de la misma manera.

Aquí la explicación. Los reyes llegaron a la capital hispalense el jueves por la noche y el viernes a mediodía se dirigieron a la caseta del Club Aero, vestidas Máxima y las princesas de flamencas y el monarca con un traje beis. Sonrientes y muy cercanos, los cinco posaron para las cámaras allí presentes e incluso se permitió que los fotógrafos accedieran a la caseta. Esa misma noche, la familia Orange acudió a una fiesta celebrada en el consulado italiano de la que se han filtrado varias imágenes, como un simpático vídeo de Máxima bailando una rumba a modo de sevillanas.

 

‘No es oro todo lo que reluce’ o ‘Nadie es profeta en su tierra’ serían dos buenas frases hechas para explicar lo que ha sucedido con los medios holandeses después de la visita de Guillermo Alejandro y Máxima, acompañados por sus tres hijas, a Sevilla. Para los españoles fue un hito y motivo de orgullo que los reyes de Holanda se dejaran caer por Andalucía para conmemorar los 20 años desde que se conocieron en la Feria de Abril; sin embargo, los periodistas del país no lo han vivido de la misma manera.

Aquí la explicación. Los reyes llegaron a la capital hispalense el jueves por la noche y el viernes a mediodía se dirigieron a la caseta del Club Aero, vestidas Máxima y las princesas de flamencas y el monarca con un traje beis. Sonrientes y muy cercanos, los cinco posaron para las cámaras allí presentes e incluso se permitió que los fotógrafos accedieran a la caseta. Esa misma noche, la familia Orange acudió a una fiesta celebrada en el consulado italiano de la que se han filtrado varias imágenes, como un simpático vídeo de Máxima bailando una rumba a modo de sevillanas.

Ese vídeo copó las portadas de los principales medios españoles y, como era de esperar, llegó también a la prensa holandesa, encantada de ver a su reina tan alegre y feliz. Muchos de los periodistas del país retuitearon informaciones relacionadas con esas imágenes, siempre alabando la espontaneidad de Máxima. Sin embargo, a las pocas horas llegaron las malas noticias en forma de mensaje del Gobierno holandés, el RVD.

Todos aquellos profesionales que habían compartido dicho vídeo o que solamente le habían dado ‘like’ en las redes sociales se vieron obligados a deshacerlo después de una seria advertencia gubernamental a la que Vanitatis ha tenido acceso. Pertenece a un periodista que prefiere no revelar su identidad y que nos cuenta que en ningún momento se les ocurrió hacer una noticia sobre esto, ya que conocen las normas de la Casa Real, pero que solamente hablaron de ello en Twitter e Instagram.

“Debido a que ha distribuido estas imágenes en línea ha infringido la privacidad de la pareja real. Los miembros de la familia real, al igual que todos los demás, tienen el derecho a no ser seguidos por cámaras en su vida privada. El Gobierno está comprometido en tener una buena relación con los medios, que se basa en la confianza mutua, también en la cooperación brindada por el Rey y su familia de realizar sesiones privadas para que los medios tengan fotos”, reza la primera parte del mensaje.

Y continúa: “Me gustaría recordarle que el juez ha dictaminado en varias ocasiones que la publicación de imágenes que solo sirven para satisfacer la curiosidad del público y que no contribuyen más a un debate de interés público en principio no está permitida. Estamos convencidos de que la publicación no solicitada de imágenes de un miembro de la Casa Real durante una fiesta privada de ninguna manera contribuye a un debate público de interés general. En nuestra opinión, por lo tanto, ha infringido la privacidad de los miembros de la Familia Real”.

Un contundente mensaje que demuestra que Guillermo Alejandro y Máxima no se andan con tonterías. Así pues, queda claro que cualquier imagen de su vida privada es ‘censurada’ por el Gobierno holandés. En muchas ocasiones, cuando se critica a la familia real española, sobre todo a Letizia, se hace sin perspectiva y sin saber, por ejemplo, que esto está ocurriendo en Holanda y que sería un auténtico escándalo en España si la Casa Real prohibiera la reproducción de fotografías de los Reyes y sus hijas yendo al cine, a un concierto o viendo la cabalgata.

Un caso que acabó en juicio

En 2014, vivimos una demostración de esa ‘censura’ después de que la revista de actualidad holandesa ‘Nieuwe Revu’ publicó unas fotografías de la princesa heredera Amalia jugando a hockey durante un entrenamiento escolar. Ante la difusión pública de estas instantáneas, el servicio de información del Gobierno de los Países Bajos interpuso una demanda a la revista por incumplir las reglas básicas de prensa establecidas. Se trata de unas directrices que la familia real holandesa impuso a los medios de comunicación en 2005, tras haber vivido algún altercado.

El tribunal de Ámsterdam condenó a la revista por considerar que eran imágenes ilegales y que violaban la intimidad de una menor. “La princesa Amalia tiene derecho a la privacidad y, a pesar de pertenecer a la familia real, no está fuera de la ley”, sentenció el juez. Para defenderse, la revista alegó que estas medidas tomadas por la Casa Real no se ajustan a la realidad de una democracia moderna y ponían ejemplos de otras casas reales como la danesa o la sueca en que es posible fotografiar a todos los menores en el ámbito privado.