Las estrellas de Broadway que antes iluminaban los escenarios más rentables reflexionan ahora sobre el futuro de las artes escénicas, una industria que ha perdido millones desde que comenzó la pandemia de coronavirus.

Como las demás instituciones culturales de Nueva York, el famoso distrito de teatros de la ciudad cerró sus puertas a mediados de marzo, cuando la Gran Manzana se convirtió en el epicentro nacional de la pandemia.

Cuando el virus se apoderó de la ciudad, el actor Derrick Davis debía interpretar a Martin Luther King Jr en “I Dream” (Yo sueño) en un teatro de Carolina del Norte.

Súbitamente Davis, que ha tenido roles importantes en el musical “El Rey León” y que fue la primer persona negra en obtener el rol protagónico de “El Fantasma de la Ópera” en una gira nacional, quedó desempleado.

Con el paso de las semanas, “empecé a deprimirme, empezó a faltar el dinero”, cuenta el actor y cantante de 41 años.

Con cada aplazamiento de la reapertura de los teatros -los actores neoyorquinos ahora creen que ocurrirá en 2021- sopesaba la posibilidad de regresar a su antiguo empleo como agente inmobiliario.

“No puedo sentarme y sobrevivir solo de esperanza”, dice Davis.

“Muchos de mis amigos se han subido a un avión y han regresado a casa (…) diciendo que quizás nunca regresarán”.

Por ahora, Davis resiste dando algunas clases universitarias virtuales y puliendo su arte.

“Aún tengo la llama dentro”, afirma.

“He trabajado toda mi vida para alcanzar este nivel (…) Aún no puedo tirar la toalla”.